sábado, 7 de septiembre de 2013

La guerra y sus intérpretes

Nacidos para matar

La situación en medio oriente es un polvorín a punto de estallar. La supuesta masacre  ocurrida en Siria con gas Sarín por parte del presidente Bashar al- Assad puede ser el detonador que lo haga explotar. Como en toda guerra que termina en un conflicto generalizado, siempre existe una causa, justa  o no, que se trasforma en la excusa del ataque, la invasión o el bloqueo. 

El señor Obama, en un acto propio de esa Nación, y haciendo gala de la arrogancia que siempre ha caracterizado a los presidentes de Estados Unidos, pretende invadir a Siria. Quiere ser el adalid de un pueblo amante de las guerras y las armas, que lo obliga a una suerte de "justicia personal" en pos del bien de la humanidad.  Su racionalidad, si es que la tiene, se ve opacada por las fuerzas superiores que dominan su país, y que no le dejan otra alternativa que la de actuar en consecuencia. No es una una cuestión de hombres, es una cuestión de genes. Estados Unidos es una nación concebida genéticamente bajo un sistema de dominación, en donde la guerra es parte su propia naturaleza. Los hombres que pasan por la Casa Blanca no son otra cosa que engranajes de un sistema económico, social y político que vive de entrometerse en otros países, que lucra con las ventajas de estar siempre en un constante estado belicoso. La idea de "salvadores del mundo" no es mas que una triste máscara, en la que se esconde un oscuro mandato. Hacer la guerra esta escrito desde su fundación como Nación. Ningún presidente de Estados Unidos, por mas Nobel de la Paz que tenga puede escaparle a ese inexorable destino. Esta mas allá de sus propias iniciativas, de sus ideas sobre el bien de la humanidad. Deben cumplir las ordenes, son títeres manejados por otros, que quizá nunca conozcamos o si... ¿banqueros, empresarios poderosos, traficantes de armas?

Las consecuencias de una masacre a inocentes con gas Sarín por parte del gobierno Sirio y una respuesta de los Estados Unidos mediante una invasión a ese país, pueden ser graves para el planeta. Las posibilidades que se desate una tercera guerra mundial son muy altas. Lamentablemente el mundo se mueve en esta sintonía de locura. Habrá que ver si la razón prima sobre esas fuerzas oscuras y logran torcer los designios ya establecidos, si eso no sucede... que Dios nos ayude.

sábado, 24 de agosto de 2013

Las raíces del mal

Una matanza digna del libro de  John Kekes


John Kekes en su libro las "Raíces del mal" (Editorial Ateneo)  hace un exhaustivo estudio filosófico sobre cuales son a su entender los orígenes y las causas del mal. El autor establece un esquema de trabajo que reduce cualquier acción mala a un atentado contra el bienestar humano. Este ataque al bien humano consta de tres requisitos: un motivo malévolo del perpetrador, un daño serio y excesivo causado por sus acciones y la falta de una excusa moralmente aceptable y cita algunos ejemplos como la masacre de los Cátaros a manos de la Iglesia Católica durante las infames Cruzadas, el genocidio de los nazis contra el pueblo Judío en la segunda guerra mundial y la tortura y desaparición de persona en Argentina durante la época de la dictadura, sin duda tres ejemplos de pura maldad.

Con 52 años a cuestas uno cree que ya lo vio todo, pero por desgracia en este mundo todavía siguen apareciendo hechos que no tienen una explicación racional. Son esas situaciones que por más que se intente buscar alguna respuesta que explique lo sucedido, el lugar al que siempre se llega es al de un callejón sin salida, que lo lleva a uno al desconcierto, al estupor, la rabia, la indignación y finalmente, a la tan odiada resignación. 

Lo ocurrido en Siria, de ser verdad, porque todavía la información es muy confusa y contradictoria, es una de esas cosas que verdaderamente espantan a cualquiera. Mas de 1700 personas, entre ellos mujeres, niños y bebes, fueron, supuestamente eliminados de manera inhumana por el presidente Bashar al- Assad mediante la utilización de gas Sarín mientras dormían, un hecho realmente aberrante y que recuerda a la matanza realizada a los Kurdos a manos de tirano Sadam Hussein.

Ver las imágenes que se difundieron en las redes sociales y en los medios de comunicación duelen, son realmente terribles, inhumanas, dignas de cualquier película de horror. Es inconcebible que existan aún este tipo de masacres indiscriminadas, despojadas de toda razón y humanidad. Lo que se le imputa al presidente Sirio, de ser cierto, debe estar dentro de los mayores crímenes de la historia mundial y encuadrado dentro los de peores, es decir los denominados de lesa humanidad y  debería ser incluido como un nuevo ejemplo en una re edición del libro de Kekes.





martes, 19 de febrero de 2013

Reflexiones

El dilema de ser un animal de costumbre

Existe una frase que dice "el hombre es un animal de costumbre" , pero ¿que es la costumbre? Según mi entender es todo aquello que implica una rutina. Es todo lo que nos hace bien y nos da placer. Es el mundo que nos rodea y nos da la individualidad, nuestra idiosincrasia, en definitiva es todo aquello que conocemos y que entendemos como propio. Ir  al trabajo, estudiar una carrera, estar en casa, verse con amigos, estar con la persona que uno ama, un sin fin de acciones cotidianas que marcan nuestra relación con la sociedad en la que vivimos.

Uno, como vemos, no  tiene una sola costumbre sino varias. Estas varían, ya que pueden dejar de ser una costumbre cuando se le pierde el interés o la necesidad. Por ejemplo, una persona tiene la costumbre de comer sus comidas con mucha sal, pero después de un chequeo medico, se le informa que por su salud debe dejar consumir ese mineral. Entonces, su costumbre por comer salado,  se convierte en una nueva costumbre, la de comer sin sal. Esto significa que las costumbres son por un lado mutables y por otro pueden ir aumentando o disminuyendo, haciendo que estemos en constante movimiento. Algunas costumbres se van y otras nuevas vienen.

Ahora bien ¿es bueno ser un animal de costumbre? Es acertado para nuestra psiquis construir una vida en base a costumbres? ¿Que pasa cuando la propia inercia del acostumbramiento nos arrastra a lugares en donde la comodidad se transforma mediocridad y monotonía?  ¿Cuales son los riesgos que se corren al vivir acostumbrándonos a todo? 

El ser humano es un animal de costumbre, porque es la forma que tiene de mantenerse seguro, y evitar   así errores y problemas futuros, es parte de nuestro sistema de supervivencia. Aquellos que no pueden adaptarse a  una vida signada por las costumbres, son quienes toman mas riesgos y se animan a mas, salen de lo que los psicólogos llaman la zona de confort,  ese lugar cálido y agradable en donde nos manejamos con amplitud y comodidad, porque  todo lo que allí sucede es conocido y es parte de la rutina que armamos día a día.

Acostumbrarnos, es necesario para el desarrollo psicológico, pues nos da un eje para seguir dentro de un esquema de vida ordenada. El problema se genera cuando ese acostumbramiento se transforma, en un acostumbramiento generalizado y entonces, de a poquito, nos vamos acostumbrando a todo. Aumentan los precios... protestamos los primeros días  pero después  nuestra necesidad de armonizarnos y no desequilibrarnos hace que terminemos aceptando el cambio. Otro ejemplo claro son los piquetes  y cortes de rutas, ya se han hecho tan cotidianos, que terminamos por acostumbrarnos a  tener que vivir en una ciudad sitiada, y algo que un principio era molesto y perturbador hoy forma parte del folclore argentino. Con la violencia pasa algo parecido, muchos ya se han acostumbrado a vivir enrejados y a que los delincuentes estén libres y dispuestos a asaltarlos en cualquier momento. Estamos tan acostumbrados que hasta agradecemos porque no nos mataron y solo se llevaron valores materiales y no la vida.  

Así, es como  poco a poco vamos resignado cosas que antes eran bienes irrenunciables, nuestra libertad, nuestra seguridad, nuestro valores, nuestra dignidad, nuestros derechos. Son aspectos que en el trajín diario pasan desapercibidos, y uno va perdiendo cosas en dosis insignificantes, como en el robo hormiga.
El instinto de sobrevivir y de adaptabilidad como especie es mas fuerte que nuestra capacidad  de respuesta ante estas situaciones de avasallamiento y uno termina conformándose con lo mucho o poco que tiene.

Este es el dilema de ser un animal de costumbre. ¿Y si aceptamos los riegos y rompemos el cerco de la comodidad, la rutina y las costumbres? ¿Que puede pasar? Experimentemos, no dejemos que el acostumbramiento sea una mala costumbre.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Masacre en New Town

La naturaleza del escorpión

Una madre llora desconsolada la muerte de sus hijo
Sucedió otra vez, la misma historia se repite, es como revivir Columnbine, Virginia, Portland, Denver. Es refrescar mas niños muertos, criaturas inocentes que no tuvieron tiempo de comprender que era lo que les estaba sucediendo.
Por mas que le busquemos la vuelta o intentemos encortar una respuesta lógica a tanta sin razón, no las hay. Es un mal enquistado en una sociedad infestada por la fascinación a las armas, en una sociedad gustosa de la violencia, adicta a un narcisismo enfermizo,  y moralmente reprimida. La locura y la paranoia son parte de ese cóctel que es el grueso de la población Norteamericana. 

Son el primer mundo, eso dicen, pero están muy lejos de serlo, con matanzas  como la ocurrida New Town en Conecticut,  solo pueden ser los campeones de la muerte, los primeros en causar el mas terrible dolor a personas que quizá, intenten vivir ajenas a este devastador mal y que hoy se encuentran destrozadas.
Pero la culpa  no es  de quien se cargo con 27 vidas y se llevo también la de él, la culpa es de un sistema que genera ezquizofrénicos desenfrenados y  encima les da las armas para que las usen.
Seguramente seguiremos viendo mas masacres en colegios, shoppings o cines, es un problema sin solución, porque como en el cuento del la rana y el escorpión... esta en su naturaleza.

martes, 20 de noviembre de 2012

Ataques Israelíes en la franja de Gaza

Holocausto en tierra Santa

Un niño inocente observa la destrucción de su casa
Hace tiempo que estoy convencido que la humanidad esta cada vez mas loca. Todos los días nos desayunamos con noticias que nos hacen pensar que quizá, a una buena parte de la población mundial, y en especial a sus dirigentes, les esta haciendo falta una buena dosis de psicofármacos  y unas largas jornadas de terapia. El caso de los ataques indiscriminados e inhumanos por parte del Gobierno Israelí en la zona de la franja de Gaza, es una verdadera muestra de la irracionalidad, de desprecio y de odio que un estado puede tener hacia un país vecino. Realmente es inconcebible que se sigan produciendo estos ataques genocidas, devastadores y dolorosos. 

Dos jóvenes civiles corren para refugiarse de las bombas
No hay dudas que el pueblo de Israel lleva la marca de un estado guerrero. Durante miles de años han tenido que luchar por un porción de tierra y siempre lo han hecho de las formas mas violentas, ya sea de la mano de Jehova o  de Benajmín  Netanyauh, solo que esta vez la masacre es impensada, inadmisible  y verdaderamente condenable por todos los que, de alguna manera no queremos mas muertes en medio oriente, no queremos mas odio, no queremos mas rencor, no queremos mas sangre de inocentes derramada en vano, no queremos ver mas rostros desconsolados, en definitiva por todos aquellos que queremos  un mundo mas sensato, mas racional, mas equilibrado y menos criminal.

Paren ya la matanza!!!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Cárceles

Sobrevivir en una letrina


Es común ver que los gobiernos construyan  escuelas, hospitales, viviendas, rutas, pero no cárceles. ¿Cual es la razón por la que los gobernantes de turno deciden invertir el dinero que generan nuestros impuestos en otras obras públicas, sin duda importantes,  y no en sistemas penitenciarios modernos y acordes al aumento de los delitos y a los tiempos que corren? La razón sea quizá la idea de que cárcel es sinónimo de represión,  un efecto colateral que la dictadura dejó implantado en el sub consiente de los políticos  y que con el advenimiento de la democracia comenzó  a crecer hasta convertirse en una especie de emblema. Los gobiernos democráticos no construyen cárceles porque no quieren  quedar pegados con el concepto de "mano dura" igual militares y entonces prefieren hacer la vista a un lado y dejar que la naturaleza carcelaria siga su curso, total a la mayoría de ellos, defensores acérrimos de los Derechos Humanos, los presos no les interesa, son una basura y como tal deben estar dentro de un basurero.Esta penosa actitud, no hace otra cosa que dejar en claro que los políticos no quieren reconocer que el delito y  la inseguridad existen y que por lo tanto no van a hacerse cargo de una problemática que les quema en las manos como una papa caliente, y a la cual no saben como resolver.

Se que muchos lectores estarán pesando si, eso es lo que son y merecen estar dentro de ese agujero oscuro, húmedo y mugriento. Pero la realidad es que quienes tienen que permanecer privados de su libertad, no pierden su condición de personas, de seres humanos, y a pesar de lo malo que le hayan hecho a la sociedad o a las personas, merecen un lugar en donde pasar su condena que sea digno, con condiciones sanitarias y de infraestructura adecuadas, sin hacinamiento y con los requerimiento mínimos para una vida en condiciones de racionalidad. Pero la irracionalidad prima y los presos están confinados en un enorme pozo ciego, a donde sus cuerpos, aun  vivos, son depositados a diario, como hace 2500 años atrás, cuando los muertos por la peste eran arrojados al Hades, ese foso con fuego eterno que se menciona en las Santas Escrituras.(Este término es usado en la Biblia para simbolizar el infierno)

Las cárceles, en general de toda Latinoamérica, son peores que una letrina, están construidas hace cientos de años y se han modernizado poco y nada. Son  verdaderos focos de infecciones y de promiscuidad, pero además  no cumplen con el rol para el cual fueron creadas, que es la re sociabilización del condenado. La mayoría de los reclusos salen de allí peor que antes, con mas odio hacia  la sociedad que los metió en ese infierno y con nuevas mañas y artilugios delictivos para aplicar una vez afuera, o sea que el  fin original con el que fueron concebidas, queda totalmente excluido de la ecuación cárcel =  reparación social.

Cada año son mas las personas que por distintas razones ingresan dentro del sistema penitenciario, lo que redunda en mas hacinamiento, mas marginalidad y menos condiciones de salubridad. La mayoría de las cárceles representan no solo un hábitat poco probable para la re inserción social y laboral, sino que son también un peligro para las personas que viven en las cercanías, pues en un alto porcentaje, estas están ubicadas en zonas urbanas con gran densidad de población, un claro ejemplo fue la cárcel del barrio San Martín en Córdoba Capital, una edificación en ruinas construida hace un siglo y con escasas medidas de seguridad, y que funcionó hasta hace unos años y se cerró después de que un motín, pusiera a todos los vecinos del barrio en un verdadero peligro. 

Los que delinquen merecen castigo, deben ser penalizados de forma ejemplar por una sociedad que exhibe dotes de ser portadora de justicia. No son personas disfrutando de unas hermosas y placenteras vacaciones, son delincuentes pagando por sus delitos cometidos. Pero aplicar justicia no implica renunciar a los valores humanos que cualquier país, que se dice justo, debe esgrimir con orgullo, no avala el maltrato, la deshumanización, la humillación y la degradación del ser, porque si permitimos que estos malos atributos infesten el aparato encargado de reparar los daños causados a la sociedad, no estamos haciendo otra cosa, que socavar los cimientos y valores en lo que debe apoyarse cualquier sistema social moderno.





domingo, 29 de julio de 2012

Masacre en Denver

Paradojas 

Hay un sabor a sangre fresca resoplando en la oscuridad del cine. En la pantalla Batman da cuenta de su nuevo villano. De repente, una ráfaga de fuego  ilumina la sala, lo acompaña un sonido estruendoso y seco  como si fuera grabado en Dolby stereo. Se confunde con lo que sucede en la pantalla. Pero no es ficción. Un joven armado ha ingresado y dispara hasta matar a tantos como pueda su poderoso armamento. No es un malo salido de la  película. Es un insomne sin alma. Una especie de caníbal post modermo que naufraga en la ambigüedad de ser parte o no ser parte del sueño americano. Es el alter ego de un pueblo adorador de las armas. Las fantasías reprimidas de millones se ven expresadas en su cargador lleno de balas que vacía sobre los desprevenidos espectadores. Batman no puede hacer nada, esta ocupado con el malo que le toco esta vez. Nadie puede torcer el destino de quienes son alcanzados por la furia del alienado criminal. Nadie.

El vacío que hay en esa mirada lo dice todo
El mal que habita en él emerge desde las entrañas de una sociedad enferma. El mal que lo nutre se engendra en los orígenes mismos de una nación sumida por la violencia. La crueldad de quien empuña el arma y dispara es la misma que lo aísla, que lo separa, que lo confina a la oscuridad del alma humana. Es la tempestad del desamor anidado en la cabeza desde niño, repitiéndose como un mantra cargado de veneno.
Es haberse criado en un estilo de una vida sin afectos, sin amor, el que gestó al matador. No tiene la culpa de llevarse la vida de otros, lo prepararon para eso. Es su respuesta al mundo hostil que lo rodea, es el reflejo de aquello que le enseñaron durante años.

Un joven desarmado y en la mas pesada soledad del pensamiento, espera ser condenado a muerte por la madre que lo parió, que lo crió. Esa misma que lo lazó a las calles lleno de rabia. Espera, cual cordero en el matadero, expiar las culpas de su progenitora. Limpiar su buen nombre. Justificar la razón de su existencia. ¿Que sería de mamá Estados Unidos sin estos hijos inundados de odio? ¿Que sería de una nación desquiciada sin un "loquito" a quien ejecutar cada tanto?

Paradojas de un país que engendra sus propios demonios y los elimina con sus mismas armas.