La pesadilla medioambiental que se nos viene.
Asociación explícita.
Un espacio para decir lo que quiera
lunes, 31 de agosto de 2020
La pesadilla medioambiental que se nos viene.
sábado, 30 de septiembre de 2017
Medicina
Si me basara estrictamente en estadísticas, es decir, en números, uno podría asegurar que gracias a los avances realizados en la medicina el ser humano vive más años. Esto es un hecho que no puede discutirse. A principios del siglo 20, el promedio de vida era de aproximadamente 60 años, y hoy podemos hablar de que ese número se incrementó en más de un 20 %. Hoy nuestra vida media ronda los 80 años en promedio. Este singular aumento en la prolongación de los niveles medios de vida se debe a los grandes logros que la medicina ha ido incorporando en materia de tecnología, medicamentos y la formación de futuros médicos.
El descubrimiento de los antibióticos, como el de muchas vacunas, ha sido fundamental para elevar el número. Lo que antes era una muerte segura, hoy se cura fácilmente con solo tomar antibióticos durante una semana. Por otro lado, la mejora en las herramientas de diagnóstico temprano, como ecografías, tomografías, resonancias, perfusiones miocárdicas, etc., ha permitido que muchas enfermedades que antes permanecían ocultas hasta causar la muerte de la persona hoy puedan ser detectadas con suficiente antelación para elaborar un diagnóstico y su posterior tratamiento, reduciendo así la tasa de mortalidad de un sinnúmero de patologías graves.
Pero no todo es color de rosa. El avance de la medicina trae consigo algunos males que son inherentes a todo proceso de masificación, estandarización y comercialización dentro de un mundo que constantemente se la pasa mirando su propio ombligo. Los altos costos que las nuevas formas de ejercer la medicina tienen resultan ser inaccesibles para muchas personas que no cuentan con los ingresos económicos suficientes como para afrontarlos, en muchos casos, impagables gastos médicos. O porque son desocupadas y no cuentan con un seguro médico u obra social, o porque viven en lugares remotos donde la nueva "revolución" médica no llega y difícilmente lo haga. Y ni hablar de toda la industria farmacológica, la cual constantemente está generando nuevos fármacos que lo único que hacen es paliar la sintomatología. Porque curar poco y nada. Es como que a partir del siglo 20 en adelante el dinero y el negocio fueron imponiéndose a los principios básicos que movieron a Louis Pasteur, Albert Sabin y Jonas Salk, entre otros, para entrar en una feroz guerra de patentes y negociados económicos a costa de los enfermos.
En la actualidad, uno va al médico y ni siquiera lo revisa; solo le pregunta cuál es el problema que lo trae por la consulta y le pide que describa los síntomas, algo que muchas veces uno no sabe cómo explicar. Una vez terminada nuestra exposición, lo más probable es que pida estudios. Cero empatía, cero calidad humana. Los médicos de ahora, a diferencia de los de antes, atienden despojando al ser humano del cuerpo y del espíritu. No hacen una evaluación de la dolencia en relación al todo, lo hacen poniendo atención al síntoma, y para el síntoma siempre hay una pastilla o un estudio.
La medicina alopática moderna ha ganado en avances tecnológicos y de diagnósticos, lo que ha permitido una significativa disminución en la edad de mortalidad, pero ha perdido en la relación médico-paciente. Se ha vuelto más fría, más despersonalizada y en algunos casos poco abierta a la utilización de medicinas alternativas como terapia de apoyo. "El dogma por sobre el enfermo" parece decir el axioma de la medicina moderna.
El ser humano es tan complejo que desentrañar todas y cada una de sus actividades biológicas, fisiológicas y químicas, en especial la relacionada con la química cerebral, se vuelve en apariencia un tanto difícil de dilucidar. Hoy sabemos más de enfermedades que en el siglo pasado, pero sabemos poco sobre sus causas reales. ¿Qué hay del cáncer? Su aparición en una persona sana sigue siendo un enigma del cual la medicina tradicional aún no tiene respuesta. En este sentido, la mayoría de los avances científicos están abocados a destruir el tumor y no a encontrar el porqué de la enfermedad.
Un viejo proverbio dice v. Ambas medicinas, como muchas otras, entienden la manera en que ciertos factores biológicos propios de nuestro cuerpo actúan frente a desequilibrios emocionales, provocando la mayoría de las enfermedades que hoy conocemos.
Creo que, si la medicina actual entendiera más al paciente y no tanto al síntoma y buscara en la persona en su conjunto, trabajara conjuntamente con los avances genéticos y experimentara más con medicinas alternativas, las mismas con las que curaban nuestros antepasados, las expectativas de vida serían mucho más altas que las actuales y el ser humano podría llegar casi a la inmortalidad.
domingo, 3 de septiembre de 2017
Caso Santiago Maldonado
El caso de la desaparición del joven Santiago Maldonado se está convirtiendo en un estandarte político. Lo ontológico ha quedado de lado y su figura y nombre, representados en carteles, pintadas, dibujos y repeticiones verbales como mantra tibetano, son ahora un símbolo, un icono, una suerte de entelequia para algunos grupos radicalizados que pretenden como único fin la instauración y posterior conservación de su status quo.
Como cierre, creo que la inmersa mayoría de los argentinos busca justicia y pide que nuestro derecho a conocer la verdad se cumpla, lo que, sin ninguna duda, no queremos es que los violentos hagan suyas nuestras tragedias con propósitos de utilización política.
sábado, 26 de agosto de 2017
Nisman, una caso del Universo cuántico.
Imaginemos un gato dentro de una caja completamente opaca. En su interior se instala un mecanismo que une un detector de electrones a un martillo y, justo debajo del martillo, un frasco de cristal con una dosis de veneno letal para el gato. Si el detector capta un electrón, activará el mecanismo, haciendo que el martillo caiga y rompa el frasco.
Una vez que se dispara un electrón, por lógica, pueden suceder dos cosas. Una vez que el detector capte el electrón y active el mecanismo. En ese caso, el martillo cae, rompe el frasco y el veneno se expande por el interior de la caja. El gato lo inhala y muere. Al abrir la caja, encontraremos al gato muerto. O puede que el electrón tome otro camino y el detector no lo capte, con lo que el mecanismo nunca se activará, el frasco no se romperá, y el gato seguirá vivo. En este caso, al abrir la caja, el gato aparecerá sano y salvo.
Esta singular paradoja del mundo cuántico da como resultado que el gato, esté vivo y muerto a la vez, y que ambos estados sean igual de reales y que solo al abrir la caja podamos saber cuál es el verdadero estado en el que se encuentra el gato.
La sustancial diferencia con el experimento del gato vivo y muerto es que abrir la caja en donde se encuentra Nisman y determinar cuál es su verdadero estado no es tan simple.
En el caso de Nisman, la aleatoriedad en la que se basa la mecánica cuántica ha sido reemplazada por el principio de acción y reacción, lo que, a la luz del tiempo transcurrido, ha aumentado el concepto de caos. La paradoja no está en saber si la bala que mató al fiscal fue disparada por puro azar, como sucede en la mayoría de los hechos dentro del universo cuántico, o si fue dirigida intencionalmente, sino en poder desentrañar cuál de estos dos nuevos estados en el que flota la figura del fiscal Nisman es el correcto.
Por ahora reina la incertidumbre y al igual que en un experimento teórico de laboratorio, lo fáctico está lejos de ser probado y la conjetura se presenta como la principal respuesta.
miércoles, 8 de marzo de 2017
Crisis de representatividad
No cabe duda de que estamos pasando por una importante crisis de representatividad social; los actores que gozan del privilegio de representarnos en los distintos niveles de la sociedad están siendo severamente cuestionados e interpelados por una gran parte del colectivo social, y su "autoridad" como representantes está pendiendo de una delgada cuerda que en cualquier momento se corta, precipitando todo al vacío.
sábado, 21 de enero de 2017
ENFRENTARSE AL PÚBLICO
La gente me miraba, casi diseccionándome como si fuera un insecto desconocido de la selva amazónica. Después venían la transpiración en las palmas de las manos, la taquicardia, leve pero rítmica, y las ganas de huir, de esconderme, de refugiarme en alguna novela de terror o detrás de algún papel y lápiz donde garabateaba un texto o dibujaba alguna forma al azar. Bicho raro, decían, y yo aprovechaba el descuido para deslizarme como una inofensiva culebra y así me escapaba del compromiso que implicaba tener que presentarme.
Y sí, escribo, lo que sea, está en mi naturaleza, y cuando tengo que hablar de temas contractuales dejo que mis textos pongan el precio, generalmente esa regla nunca se equivoca, de esta manera uno cobra por lo que realmente vale y no por lo que muchas veces dice que vale. En ese sentido, debo decir que la tecnología me allanó el camino de tener que andar explicando todo.
viernes, 23 de diciembre de 2016
Las amenazas al presidente Macri
El enemigo oculto
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El actual gobierno, al igual que los anteriores, está gobernando con aciertos y desaciertos; algunas medidas nos pueden gustar más, otras menos, pero no hay que olvidarse de que Mauricio Macri es un presidente elegido por el voto de la gente y, por lo tanto, debe terminar con su mandato, según lo establece la Constitución Nacional. Cualquier acto que se interponga en el correcto desempeño de sus funciones como presidente y que se encamine en la dirección de desestabilizar su gestión, debe ser sofocado inmediatamente.
La República Argentina no quiere pasar más por hechos de violencia como los ocurridos en los años 70 y en el 2001, ni quiere que se vuelva a cometer un magnicidio de las características del fiscal Nisman, por lo tanto, la seguridad del presidente de la Nación debe estar garantizada por el bien de un país que necesita paz institucional urgente.









