martes, 23 de diciembre de 2014

Elecciones 2015

Entender por donde empieza el cambio

El mundo sigue igual. Asesinatos, dolor, hambruna, guerras, pestes y muchas otras calamidades son moneda corriente y la verdad que me harté de escribir  sobre de este conjunto de atrocidades, porque por más que uno se exprese desde la pura razón, las cosas parecen no tener el menor atisbo de solución. Sabemos que el mundo esta mal y nadie se preocupa por encontrarle el remedio, si es que existe.

Así, que viendo que a la mayoría le importa un pito los ríos de sangre humana, animal y vegetal que corren por el planeta, he decidido despacharme con otras cuestiones mucho más locales. Voy a escribir sobre los políticos Argentinos y  las próximas elecciones que se avecinan el año entrante. 

Menudo tema en el que me he metido, ya que como no soy capaz de ayudar mediante mis palabras a reparar los daños que le venimos causando a nuestro planeta, por lo menos intentaré mejorar la calidad de vida de nuestro país con un modesto artículo sobre lo que entiendo y creo, debería hacer el próximo político que llegue a la presidencia. Quizá, empezando con algo pequeño, los demás adhieran a la noble causa, aunque más no sea por snobismo, y contribuyan a un futuro mejor. 

¿Pero cual seria esa noble causa que nuestros políticos candidatos a presidente deberían prestar atención? ¿Hay algo por hacer? ¿Hay algo que no se hizo? ¿Cuáles serían las cosas que quien se siente en el sillón de Rivadavia el año que viene debería hacer de forma urgente y prioritaria?

Haciendo un balance de estos diez años de gobierno Kirchnerista, tengo que ser sincero y reconocer que fueron muchos los logros realizados, pero también muchas las cosas que quedaron en el camino. Es lógico, ningún Gobierno es perfecto, ningún Gobierno es infalible, ningún Gobierno es para siempre. La realidad indica que en esta década ganada como dicen muchos o perdida como dicen otros tantos, hubo cosas que se hicieron y muy bien y hubo otras que no.

Estamos a las puertas de elegir a un nuevo Presidente que traerá consigo seguramente un nuevo "modelo", esto de modelo no me gusta mucho porque me hace acordar a Cavallo, junto a esta nueva cosmovisión política, quien  tome el timón de este "barco bamboleante" pero de excelente flotabilidad que es la República Argentina, deberá ser lo suficientemente inteligente  para interpretar la realidad en la cual estamos hoy inmersos, pero a su vez reconocer que no todo se hizo mal, que hay muchas cosas por mejorar, pero que también otras que están bien y que deberían mantenerse. ¿Difícil no? en especial con una casta de políticos adeptos a destruir y construir de cero. Son como el general Romano Escipión que luego de arrasar, saquear y quemar Cartago hasta los cimientos en el año 147 AC en la tercera guerra Púnica, paso el arado y sobre esa tierra fertilizada con la sangre de los Cartigineses, sembró trigo. 

Seguramente el que se lleve el voto de la mayoría ciudadana el 30 de noviembre de 2015, no pasará el arado, pero es probable que de un giro al timón de 360º  y el país se vea otra vez en el inicio de un nuevo ciclo, casi como en el juego de la OCA cuando los dados indicaban que debíamos volver al punto de partida. Esta claro que la política no es un juego y el azar no debería ser parte de esta práctica cívica, pero muchos de quienes hoy apuestan a entrar en el bronce de la Casa Rosada, parecen querer seguir el camino de sus anteriores, que desde  1983 a esta parte, no han hecho otra cosa que cambiar el estado de las cosas según su óptica.

Sea cual fuera su ideología, sería importante que quien asuma la conducción de nuestro país, venga con otra visión de lo que significa ser Gobierno. Ser Gobierno no es apropiarse de todo y hacer lo que le venga en ganas, ser Gobierno es poner por delante los intereses del país por sobre los propios o los partidarios y aceptar que el que se va, deja cosas buenas además de malas y que aquellas que estuvieron bien hechas, deben ser respetadas y mantenidas, solo así, en ese constante aprendizaje de pasarse la posta unos a otros con los aciertos y con los errores, vamos a encontrar el sentido como Nación, ese que muchas veces perdemos de vista por creernos los más sabiondos del mundo, los que entendemos de todos los temas y por eso nos arrogamos de omnipotencia.

Aquellas preguntas del inicio encuentran respuesta con solo mantener lo bueno que se hizo y cambiar lo malo que se ha hecho. ¿Será este el tiempo o habrá que esperar que otro gobierno asuma en el 2019?

martes, 22 de julio de 2014

Ataques Israelíes en la franja de Gaza

Una herida cada vez más grande

Un niño palestino llora desconsolado la muerte de su madre.
No quería escribir sobre este tema, me rehusaba sistemáticamente. Mi mente y mi cuerpo, quizá como una manera piadosa de protegerme, hacían que me callara, que no hiciera nada, que dejara pasar esa foto terrible, esa noticia espantosa y sin sentido. Pero la necesidad de expresarme ante tanto dolor ajeno pudo más que el autoreflejo protector. Es por eso que estoy escribiendo estas líneas; es por eso que quiero decir lo que realmente siento. 

Las terribles imágenes provenientes de la zona de Gaza son tan abrumadoras, tan espeluznantes y tan devastadoras que me obligan a reflexionar, como ya lo he hecho en otras oportunidades, sobre la urgente necesidad de torcer esta locura. La vida, ese preciado bien que tenemos los seres vivos, está siendo menoscabada al punto de ni siquiera tener el valor simbólico de la lucha por un ideal. Las matanzas son tan indiscriminadas, tan inhumanas, que el conflicto por el cual se disputa es un mero espejismo. 

La consigna es matar por el solo hecho de acabar con el otro, de terminar con su existencia, de aniquilarlo. El Estado de Israel quiere reducir a polvo, huesos y sangre a los palestinos. No tiene otra idea en mente. Ya lo dijo la diputada del Parlamento israelí Ayelet Shaked: "Hay que matar a las madres de todos los terroristas palestinos".  Y eso es lo que está haciendo el gobierno de Benjamín Netanyahu. Aniquilar, borrar de la faz de la tierra a toda una raza, a una milenaria cultura. Aquí no se trata de quiénes son los buenos y quiénes son los malos, se trata de exterminio. Sí, de EXTERMINO.

No podemos permitir que esta crueldad continúe, debemos actuar, del modo que sea, como se pueda, ya sea escribiendo, como en mi caso, o participando de otra manera. Pero ya es hora de vencer los miedos, de dejar de hacer la vista gorda; total, mi vida, mal o bien, sigue adelante. Estoy a miles de kilómetros de distancia y los que mueren nada tienen que ver conmigo. Trabajemos para vencer ese pensamiento del "no me importa", porque un ser humano que muere en semejantes condiciones, sea adulto o niño, es una herida que no cierra en el mundo, y el mudo es nuestro lugar, es nuestro espacio, nuestro hogar. 

Todos somos hermanos, venimos de un mismo origen, somos de la misma especie. ¿Qué nos está pasando entonces? ¿Por qué buscamos matarnos entre nosotros? ¿Qué nos lleva a esta locura sin fin? ¿Un pedazo de tierra yerma? La paradoja está en que compartimos un mundo con todas sus variantes, su gente y sus culturas y nos estamos matando por una porción de él.

Mucho o poco lo que se haga, espero que sirva para concientizar a quienes tienen la posibilidad de cambiar esto; de lo contrario, estaremos condenados como humanidad y va a ser muy difícil cerrar una herida cada vez más grande.

viernes, 14 de marzo de 2014

Zombie fest

Simulaciones y máscaras
Zombie fest 09/11/2013 Córdoba, Argentina. Fotografía
Noelia González
En noviembre del año pasado la ciudad de Córdoba se vio invadida por una horda de zombies, monstruos y otras extrañas criaturas salidas del mismísimo infierno. Cientos de jóvenes coparon con su particular presencia las calles del centro cordobés y, de alguna manera, le pusieron un toque de cierto encanto macabro al pálido día. Era la perfecta conjunción entre horror y fiesta. 

Ese día, una intensa lluvia destilaba las témperas rojas, los tintes negros caían como grotescas lágrimas sobre los rostros pintados, descascaraba los maquillajes caseros y teñía de un halo perturbador los trapos desgarrados de las vestimentas. Los muertos vivos por un momento fueron dueños de las calles, de las plazas, de los espacios públicos y compartieron parte de su desesperanza con el resto de los mortales, que, no siendo parte del fenómeno, se dejaron llevar por su locura frenética y acompañaron su espeluznante marcha.

La ponderación y exposición social de esta contracultura, o nueva cultura, si se quiere, abre una serie de preguntas acerca de cuál es el sentido de querer ser un zombie una vez al año y por qué este inusual, pero creciente fenómeno de masas, cada vez tiene mayor interés por parte de los jóvenes, niños e incluso adultos, no solo en Córdoba, Argentina, sino en todo el mundo.

Las respuestas a algunos de esos interrogantes las encontraremos quizá en la sociología del francés Jean Baudrillard, expresada en su libro "Cultura y simulacro" (Baudrillard, Jean. Editorial Kairós 1978) y a través de la psicología social de Erving Goffman en su libro "La representación de la persona en la vida cotidiana" (Goffman, Erving, editorial Amorrortu Bs. As 1959)

Baudrillard, desarrolla la teoría del simulacro como un fenómeno que atañe a las sociedades contemporáneas y que se caracteriza por el surgimiento de la hiperrealidad, la simulación y la confusión entre signo y sentido, además de otros aspectos como la problemática de la ciencia que pierde su objeto de estudio y la pérdida de lo divino a través de la iconografía.  Para Baudrillard, la televisión y los medios masivos de comunicación son una especie de "código genético" que nos conduce a la hiperrealidad.

Por su parte, Goffman nos habla de las representaciones humanas como una forma de actuación ante los demás en donde la fachada es aquella que utilizamos a diario y constantemente estamos modificando, según sea nuestro rol social. Goffman utiliza el término actuación para referirse a toda actividad de un individuo que tiene lugar durante un periodo señalado por su presencia continua ante un conjunto particular de observadores y posee cierta influencia sobre ellos. "La fachada, entonces, es la dotación expresiva de tipo corriente empleada intencionalmente o inconscientemente por el individuo durante su actuación".

El fenómeno de la "zombificación" por parte de un sector de la sociedad actual, no es otra cosa que la simulación de un estado de cosas, aprendidas, vistas y reinterpretadas, dentro de un marco de hiperrealismo, el cual conduce, en términos de Baudrillard, a la anulación del objeto por su propio reflejo. El "no muerto", ese que camina y toma las calles, no es otra cosa que la anulación del muerto resucitado, que cae víctima de la simulación y es despojado de toda conexión con su esencia.

Como toda manifestación de expresión que surge dentro del seno de una sociedad, la zombie fest refleja una necesidad incompleta, aquello que no está presente o no tiene la entidad suficiente. Su aparición, hace algunos años, viene a cubrir los espacios que otros actores sociales no supieron o no quisieron ver en el segmento de los adolescentes, quienes, aglutinados en las redes sociales, salen a manifestarse bajo la simulación de un muerto viviente, o para ponerlo en palabras de Goffman, dejar las máscaras de hijo, estudiante, madre, padre, para calzarse la de zombie, aunque mas no sea una vez al año.

sábado, 8 de marzo de 2014

La sociedad líquida

La liviandad como estandarte

Es un hecho innegable que los procesos de interrelación que se dan en el seno de una sociedad moderna se están modificando para peor. Hoy estamos frente a un fenómeno social que está cambiando la vieja concepción de las sociedades gregarias y organizadas, donde el orden era parte del ímpetu renovador que movilizaba al colectivo humano hacia una superación como especie, para imponer un nuevo paradigma. Sin embargo, el cambio está encaminado en una dirección contraria a la mencionada.

Las sociedades actuales basan sus principios rectores en nuevos valores mucho más "light", por así decirlo, donde todo el tejido social se ve invadido por un concepto de licuación que disuelve cada uno de los sustratos y los aspectos motores que una sociedad necesita para mantenerse en el tiempo.

Actualmente todo lo inherente al contenido social resulta prácticamente intangible. En este nuevo modelo de sociedad parecen no existir las diferencias entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo ético y no ético. Todo está impregnado de un relativismo espurio, signo característico de la posverdad.

Esta licuación de los parámetros que rigen un orden necesario está respaldada por un discurso que apunta a la libertad individual como principal valor a tener en cuenta. Esta focalización, en donde se apoya el modelo social actual, es a mi entender, un punto de partida equivocado.

Las libertades individuales deben ser parte fundamental de cualquier núcleo social, pero no el único. Existen otros componentes que deben ser partes indiscutibles dentro de una sociedad y que garantizan que esas libertades individuales puedan ser ejercidas.

Al priorizar el concepto de "hago lo que quiero porque soy un ser libre e independiente", se está violando el propio principio de la libertad individual, pues al hacer lo que se quiere se infringen espacios y se restringen las libertades de los demás ciudadanos. ¿Qué sucedería si todos nos creyéramos con el derecho a hacer valer lo que creemos que es nuestro valor primordial?

Este nuevo ejemplo de sociedad, en el que nos encontramos inmersos, tiene cierto grado de egoísmo al poner en primer lugar el deseo individual por sobre el colectivo. Es una sociedad que no sabe a dónde mirar, que no encuentra una luz al final del túnel. No hay un modelo a seguir; y eso no es bueno de cara a un futuro. No reconocer la gravitación de los valores es no entender la idea fundante que debe regir a una sociedad estable y saludable.

Es un hecho lamentable que los jóvenes actuales tamicen la realidad que los rodea a través del filtro que impone la liviandad con la que hoy se mira, porque eso les da una visión sesgada y distorsionada de las cosas y no les permite el discernimiento creativo y productivo que se necesita para crecer como conjunto.

Los medios también hacen su aporte

En este proceso de licuación de valores, los medios de comunicación masiva han contribuido bastante para que esto sea así. La realidad esta tan mediatizada, que es difícil no percibirla si no es a través de los medios.

Como se sabe, los medios de comunicación son formadores de opinión y por lo tanto, moldean al componente humano de acuerdo con sus intereses y necesidades. Este comportamiento inapropiado por parte de los medios en el manejo de la información no ha hecho otra cosa que cimentar más el concepto de licuación en el que vivimos actualmente.

Muchos jóvenes de hoy se identifican con lo que ven u oyen a través de los medios, lo que los pone en un estado de vulnerabilidad perceptiva. La idea de rapidez, de inmediatez, está constantemente presente frente a los ojos de la juventud actual y forma parte del principio conductor de sus vidas. Todo a su alrededor les propone el menor esfuerzo posible, desde una publicidad que muestra el fácil acceso al producto, hasta una serie de programas en donde la liviandad parece ser el principal componente.

La necesidad de un nuevo paradigma

Toda sociedad es dinámica y por lo tanto, necesita de cambios en sus estructuras para poder expandirse y mejorar. Después de años de dictaduras (tanto militares como civiles) de fuerte sesgo doctrinario y confesional, que no dejaban casi nada fuera de las pertinencias del Estado (hasta la vida personal del habitante), el arribo de la Democracia causó un relajamiento que, si bien era necesario, no se atinó al principio a conducir adecuadamente.

No habría sido un descuido, sino que las fuerzas doctrinarias que habían sostenido a las dictaduras no se habían retirado del todo de la escena política ni se habían desacreditado lo suficiente para no tener peso. Intentar una progresiva liberalización sin caer en el relativismo no habría sido posible entonces.

El entramado social, al igual que un organismo viviente, ha ido haciendo ajustes y purgas inevitables y esa libertad original, terminó convirtiéndose en una especie de relativismo del que se desprende hoy esta idea de que da lo mismo cualquier cosa.

Es tiempo de iniciar el camino hacia el cambio de un nuevo paradigma, pero para que esa modificación sea sustentable a largo plazo es necesario partir de un reconocimiento de los valores, tanto de aquellos valederos que se han perdido como de los nuevos que ofrecen una legítima alternativa de futuro.

A su vez, se impone poseer claros objetivos colectivos y emprender un modelo de sociedad a seguir, que postule sus argumentos no desde el adoctrinamiento, sino desde la aceptación íntima de los miembros de la sociedad a la que pertenecen.

lunes, 3 de febrero de 2014

La mujer objeto

Un mal social que todavía existe.


Vivimos en un mundo machista. Desde sus orígenes el rol de hombre dentro las sociedades ha sido y es predominante, incluso si lo analizamos desde el punto de vista de las religiones, Dios tiene una fuerte entidad masculina.

La personificación de Diosas como Eras, Afrodita y Ateneas en la tradición Griega o Kali en la cultura  hindú han quedado relegadas al aspecto mitológico exclusivamente, imponiendo así el concepto de un Dios encarnado en un hombre (masculino). Jesús de Nazareth es quizá el caso más paradigmático como representación del Dios Jehová en la tierra.

Desde los inicios, las distintas razas y sociedades se han ido formando alrededor del macho, incluso en el reino animal esto es común. Hay algunas excepciones tanto en los animales como en los humanos en donde son las hembras quienes toman el control de sus pares. Un ejemplo es el de los lobos, en donde el animal Alfa (dominante) es una hembra o algunas tribus de África cuyo sustrato social es puramente matriarcal, pero son las menos.

Esta estigmatización de la mujer es hoy parte de una contracultura en la que el sexo femenino se convierte en un objeto de usos diversos. La mujer es vista en una gran parte de la población mundial, como aquella que está destinada a la reproducción y la crianza, ese sea quizá su sino ancestral y el cual debemos intentar cambiar. Pero existen otros aspectos que hacen que culturalmente la mujer sea percibida como un objeto.



Por un lado están la explotación del físico y la sexualidad como una forma de dominación encubierta. En reiteradas oportunidades asistimos a  fotografías, vídeos, etc., en donde la mujer es exhibida sin ropa, cual mercancía en exposición. Esta manifestación, generalmente consentida y dotada de cierto halo artístico, no deja de ser en el fondo una sutil manera de apropiación, en donde la mujer deja su esencia a un lado para terminar convirtiéndose en un pedazo de escultural carne humana. Quien observa esa fotografía o ese vídeo, no tiene ni idea de lo que piensa y hace esa bella mujer que posa frente a sus ojos, porque en realidad no le interesa saberlo.  El contrato es: "doy dinero a cambio de ver"


La industria del entretenimiento para adultos es sin lugar a dudas unos de los lugares donde la mujer es realmente rebajada, maltratada física y psicológicamente y sodomizada a cambio de una paga. Si bien la mayoría está allí porque quiere, porque le gusta o porque necesita el dinero, no están exentas de recibir maltratos, verse  forzadas a tener relaciones sexuales cuando no están a gusto, etc. Recientemente la ex actriz porno Shelley Lubben y el grupo activista Anonymous mostraron un vídeo en donde las actrices son cruelmente humilladas y obligadas a tener sexo a la fuerza.


La publicidad también utiliza a las mujeres como un camino mercantilista para llegar con el producto al público deseado. No es la primera vez que vemos propagandas de hamburguesas, perfumes para hombres o cremas heladas en donde el rol de la mujer esta desnaturalizado y su iconografía apela burdamente al doble sentido.

En lo que respecta a la cuestión cultural, además de la fuerte pregnancia  reproductiva y maternal, están la de satisfacción sexual del hombre, sustento de la casa y su total sumisión y servilismo doméstico. Esto se ve mayormente en las culturas del medio oriente, en donde el hombre tiene un asentado predominio por sobre la mujer, al punto de golpearla, quemarla, desfigurarla  o incluso asesinarla.

Por suerte, la mujer ha ido tomando posiciones dentro de las sociedades modernas y gracias a años de lucha ha logrado llegar muy lejos. El derecho al voto, el derecho al aborto, a una sexualidad libre y los reconocimientos laborales y profesionales ponen una luz de esperanza en el camino. Todavía quedan muros por derrumbar, todavía quedan tradiciones que aniquilar, mentes que cambiar. Lo bueno es que se va en el camino correcto.

Lo importante es entender y concientizar que no existen diferencias, más allá de las del propio género, entre mujeres y hombres y que si pretendemos vivir en una sociedad más justa y equitativa, es necesario caminar juntos, a  la par y de la mano. 


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Caos en la provincia de Córdoba

La noche de las bestias


Hace poco se estreno el filme "La purga", subtitulado aquí como "La noche de las bestias". En su argumento se plantea la idea de que en un futuro cercano el estado otorga, con el fin de bajar los índices delictivos, una noche de expiación al año en donde la gente puede tomar las calles y hacer lo que quiera ya que la policía no va a estar custodiando y controlando. Así,  hordas de delincuentes y psicópatas toman la ciudad y realizan todo tipo de destrozos e inclusos sangrientos y violentos asesinatos. Esto que a simple vista se presenta como un argumento mas de la industria del cine y que en principios puede sonar utópico, hoy y a luz de los acontecimientos ocurridos en la provincia de Córdoba, tiene un costado interesante para la reflexión sobre la condición humana y como la ausencia del poder represor que tienen las instituciones a través sus fuerzas de seguridad como son las policías, en este caso provincial, deriva en el descontrol, el caos y la anarquía, que obliga a que una ciudad como la capital cordobesa, quede virtualmente paralizada y dominada por "las bestias", que al igual que en el filme de James DeMonaco, salieron a las calles a saquear, romper, asesinar y destrozar la ciudad.

Es interesante el paralelismo con la película, puesto que indica que existe algo a nivel especie, que nos relaciona directamente con un estado de violencia irracional, quizá algún gen ancestral, primigenio y oculto, no lo se, pero no hay duda que el hombre, entendido aquí desde una perspectiva ontológica, es propenso por naturaleza a desviarse hacia su costado mas violento cuando las restricciones sociales no imperan. La falta de la presencia policial como un mecanismo de represión, parece liberar en algunas personas, un estado de vandalismo incontrolable, que a su vez dispara otro factor de desestabilización, que como en un efecto domino, se extiende hacia individuos, de alguna manera normales, provocando la acción delictiva en masa.


No pienso ponerme a discernir si el problema es del Gobernador de la provincia, de la policía o de Estado Nacional, no es mi intensión hacerlo en este artículo, ya que creo es harina de otro costal como se dice vulgarmente. Comprender quien tiene razón en todo esto es como tratar de resolver la paradoja de quien nació primero, si el huevo o la gallina. Lo importante aquí es razonar sobre la sociedad y sobre la especie y como, en rigor empírico, somo seres sujetos a control permanente. Muchos nos quejamos de que cada vez más vivimos en una sociedad controlada por cámaras de seguridad y que la idea de George Orwell, plasmada magistralmente en su novela 1984 y El gran hermano como ese gran ojo controlador, nos parecen exageradas, anti democráticas y potencialmente represivas, pero lo sucedido en Córdoba, nos habla que como sociedad no estamos preparados para vivir bajo la anomia, que necesitamos ser controlados y vigilados por el estado, aunque no nos guste, aunque nos duela, aunque no lo aceptemos. Como en el filme "La purga", somos solo "bestias", que ante la mínima falta de autoridad, sacamos nuestros mas salvajes y primitivos instintos para expiarlos en un noche de descontrol total.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Maltrato y crueldad animal

Un problema con muchas aristas


La crueldad y el maltrato animal es moneda corriente. Es habitual ver u oír sobre diferentes tipos de abusos a animales. Los hay de todo tipo, desde el maltrato personal o individual, el colectivo o generalizado y el institucionalizado, por llamarlo de alguna forma. Todos, en sus diversas variantes, tienen un denominador común, el desapego a una vida y la violación de sus principios básicos, y ninguno, escapa a la condena que una sociedad libre justa y soberana debe hacerle. Ahora bien, ¿es posible revertir este paradigma? Es una pregunta que puede  tener varias respuestas posibles y esto es según desde donde se mire o se encare el problema. 

Existen hoy a lo largo y a lo ancho del planeta infinidad de tradiciones en las cuales los animales son víctima de tortura, sufrimiento y muerte. Existen también un gran cantidad de animales que son ultrajados y eviscerados en pos de la ciencia y existen otros, que son la gran mayoría, que pasan a ser parte de la cadena alimenticia y de la moda del ser humano y entran en el perverso mecanismo del consumo masivo.

El maltrato "per se", es decir aquel que es ejecutado por alguna persona, ya sea por odio, diversión o ignorancia, es otro de los tipos de violencia animal, pero lo voy a dejar afuera, por ahora de este artículo, por considerar sus causas, a raíces que tienen que ver con otras cuestiones inherentes a la personalidad del agresor o maltratador y ahí ya entramos en el terreno de la psicología, lugar donde por el momento, no me quiero meter. Me voy a centrar en los tres que mencioné anteriormente para analizar cuales de ellos es quizá, el primero de los paradigmas que podemos empezar a cambiar.

Según el diccionario la palabra tradición viene del latín traditio, y es el conjunto de bienes culturales que se transmite de generación en generación dentro de una comunidad. Se trata de aquellas costumbres y manifestaciones que cada sociedad considera valiosas y las mantiene para que sean aprendidas por las nuevas generaciones, como parte indispensable del legado cultural.  Una importante porción del abuso y maltrato animal esta anquilosado aquí, en las tradiciones, sobre todo Europeas y que después se trasladaron a América con la conquista. La tauromaquia, la matanza de Delfines en las costas Escocesas como ritual de iniciaron de jóvenes que llegan a la mayoría de edad, el encierro de toros en Pamplona, España, la jinetada, la caza de zorros en Inglaterra y  el rodeo de caballos y toros en América del Norte y del Sur, son algunas de las tradiciones que aún hoy perduran. Todas, están cimentadas en antiguas practicas medievales o anteriores y se basan en el viejo concepto de que todo animal era visto como bestia de carga e inferior al ser humano, y como tal, podía ser abusado a gusto y placer de cualquier persona que tuviera dominio sobre el animal, pues ese comportamiento, hoy repudiable, no era en absoluto mal visto por aquellos tiempos.

Hoy,  muchos países como los que mencioné, en especial España, Escocia, México, Ecuador y Colombia, continúan utilizando esas antiguas tradiciones argumentando que se trata de entretenimiento masivo y cultural que hace a su idiosincrasia. En la mayoría, la tendencia de ciertos grupos y personajes es ir en contra del paradigma para intentar torcerlo y reemplazarlo por uno nuevo. Siempre que un paradigma cae otro entra en su lugar. Todavía existe bastante reticencia a los cambios y están llevando tiempo, pero creo, que el punto de la tradiciones sea quizá el más fácil para vencer, puesto que hay mayor concientización social respecto de rol que los animales tienen hoy dentro de un esquema social y gregario.

El siguiente punto es el que tiene relación directa con la ciencia y el progreso y ahí la cosa se pone un poco más espesa porque inmediatamente surge una pregunta altamente polémica ¿quién se puede negar a que la ciencia avance en beneficio de millones de seres humanos y en detrimento de unos pocos animales? Lo más probable es que la mayoría ponga el progreso por delante, sobre todo aquellas experimentaciones que tienen que ver con avances en la cura de enfermedades como el cáncer, la esclerosis lateral amiotrófica o la progeria, por poner algunas dolencias humanas. Entonces el dilema ético se abre en dos direcciones, los que apoyan el avance científico a cualquier precio y los que consideran el bienestar de los animales por sobre el desarrollo de la ciencia. Aspecto este difícil de  dar  vuelta. ¿Si se dejaran de usar animales quienes serían los conejillos de laboratorio? ¿Nosotros los humanos? Imposible. Cualquier comisión de ética profesional le caería encima al científico terminando con su carrera en tan solo segundos. Aquí se impone un cambio de mentalidad que vaya acompañado de otros procesos de experimentación, que por ahora están en faces de desarrollo. Quizá, en un futuro no tan lejano, cuando se logre generar masivamente órganos o vida artificial, los animales puedan dejar de ser objetos de laboratorio. En este punto, han sido algunos laboratorios de cosméticos los que han avanzado en este sentido y ya están haciendo testeos de sus productos en pieles creadas in vitro. 

Por último, está el maltrato animal destinado al consumo humano y este es uno los paradigmas más difíciles de cambiar. La industria del consumo de carnes y derivados de animales aumenta casi en la misma proporción que millones de personas en el mundo se mueren de hambre. Esta singular paradoja hace que la ecuación sea complicada de resolver. 

Los recursos de alimentos a nivel mundial parecen estar destinados a quienes pueden pagarlo, pero además, no existen programas alternativos de educación sobre el beneficio de consumir verduras, hortalizas, cereales y frutos. Las carnes y sus derivados están en la pirámide la cadena alimenticia. La pregunta es ¿qué hacer? La respuesta esté quizá en una contracultura de la alimentación, en un proceso de concientización, que puede venir del veganismo u otros, pero que debe luchar contra una industria extremadamente poderosa, contra grandes mafias organizadas y contra un cambio en el paladar de muchos que no pueden vivir sin su porción diaria de carne. En este punto mi escepticismo es muy alto y dudo, aunque me duela decirlo, que se pueda voltear el paradigma.

Dentro de este punto están las muertes de animales para la industria de la moda. Y aquí si que uno debe ser enfático en esto. Es inadmisible hoy, que aun existan personas que inviertan su dinero y disfruten el uso de abrigos de pieles naturales o de carteras fabricadas con cuero de cocodrilo o serpiente o de objetos confeccionados con marfil. Existen una gran cantidad de alternativas en la fabricación de estos artículos suntuosos que pueden evitar la matanza de Zorros, Armiños, Nutrias, Elefantes y otro animales, por lo que esta práctica es a mi entender, una de las más condenables.


¿Hay una esperanza? ¿Se podrá poner fin alguna vez al abuso, maltrato y muerte de animales? y mi respuesta es, difícil. Se podrá mejorar en algunos aspectos, insistiendo en la abolición de las viejas tradiciones que tienen a animales como parte de su referencia cultural o étnica. Invirtiendo esfuerzo y dinero en campañas que demuestren que un abrigo de piel no vale la vida de ningún zorro plateado. Articulando mecanismos en los controles de Gobierno que regulen la sanidad animal para que estos no sean maltratados y tratados cruelmente como sucede en casi todos los casos relacionados con el consumo de carnes y derivados. Empezando a practicar más la idea de que los animales deben estar en estado libre y salvaje y no encerrados en zoológicos o acuarios. Castigando con cárcel a quienes comercian ilegalmente con animales, matan o maltratan por sadismo o diversión  y utilizar  recursos económicos en la búsqueda de nuevas formas para la experimentación científica que tienda a minimizar y posteriormente erradicar el uso de animales.