jueves, 2 de abril de 2015

S.O.S abejas en extinción

Vivir en un mundo sin abejas

Fotografía César Heil
Hay una realidad innegable que es urgente empezar a reconocer y más urgente aún, comenzar a actuar en consecuencia para que esa terrible advertencia de la naturaleza no se termine convirtiendo en un verdadero colapso ecológico. Me estoy refiriendo a la misteriosa desaparición de las abejas. 

Desde hace un poco más de una década la población de estos insectos polinizadores ha ido disminuyendo de manera alarmante. Su virtual extinción o desaparición de la faz de la tierra implica un verdadero problema para el sistema ecológico del planeta, pues gran parte de la vida depende de estos minúsculos antófilos. No solo son proveedores de la miel y sus derivados que consumimos habitualmente los humanos, sino que son los principales polinizadores del reino vegetal, por lo que la vida de las plantas depende sustancialmente de ellas.

El caso es bastante extraño y misterioso. Una de las razones es que no se encuentran sus cuerpos desparramados por las plantaciones, lo que significa que no mueren, sino que se volatilizan en el aire, algo digno de una película de ciencia ficción, pero muy lejos de una respuesta científica. Tampoco emigran hacia otras regiones, ya que el problema es a nivel mundial y no se han visto aumentos de las poblaciones en otras regiones del mundo, lo que agrega más misterio. Y si algo le faltaba para completar el círculo de este enigma, es que las abejas obreras abandonan a la reina para no regresar nunca más, un comportamiento sumamente inusual y realmente peligroso para la especie.

¿Pero cuáles son las causas de estas desapariciones y comportamientos sin sentido?

Los científicos están bastante desconcertados y apelan a situaciones lógicas como el cambio climático, la contaminación por plaguicidas, parásitos, hongos y la deforestación. Todos estos componentes destructores de la ecología bien pueden ser la causa del problema, pero no justifican la ausencia de cuerpos, ya que al no haber un "cadáver" para estudiar, difícilmente se pueda llegar a determinar cuál es la causa que está provocando esta importante merma de las abejas.

Según un artículo, se calcula que la tercera parte de los alimentos humanos son polinizados por insectos, en particular por las abejas. Aproximadamente de las cien especies de cultivos que proporcionan casi el 90% de la comida mundial, más del 70% se polinizan gracias a las abejas. En el caso de frutas particulares, la producción de semillas disminuye en más del 90% al desaparecer estas especies polinizadoras, por lo tanto, una abeja es un pequeño tesoro y millones representan la riqueza de toda la humanidad.

¿Dónde radica realmente el problema? 

Si tomamos como referencia el libro "Las conexiones ocultas" de Frijtof Capra vamos a ver que, según este autor, el principal problema de la crisis ecológica que está transitando el mundo, tiene relación directa con el sistema capitalista y sus aliados como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización mundial de comercio, quienes son los que han fijado una serie de políticas económicas delictivas de ámbito planetario que afecta profundamente a la economía y a la política nacional e internacional y socavan los derechos humanos básicos a cambio de la consolidación de poder y riqueza de una pequeña élite corporativa.

Como vemos, el mundo está manejado por unos pocos y muy poderosos que han diseñado una manera inescrupulosa de gobernar mundialmente con resultados favorables para ellos pero desfavorables para el planeta, en especial para el orden ecológico. Dentro de este marco de situación no es difícil pensar que la creciente desaparición de las abejas esté directamente vinculada con alguna de estas estrategias de carácter mafioso que acarreen algún tipo de beneficio para estas "lacras" de la humanidad. 

¿Existe solución?

No es fácil responder a esta pregunta. Los tres organismos antes mencionados son sumamente poderosos y cuentan con el apoyo de naciones como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, entre otras, quizá la solución esté en la propuesta que propone Capra para contrarrestar este paradigma. Como solución a este modelo, propone un nuevo diseño en donde la sustentabilidad ecológica esté dada por la utilización de un modelo basado en los ecosistemas de la naturaleza, que incluyen las plantas, los animales y los microorganismos, y plantea una interacción con otros sistemas vivos, tanto humanos como no humanos.

Este pensamiento puede sonar bastante utópico, pero no es descabellado. Para que esto ocurra, es necesario salirse del sistema capitalista para crear uno nuevo que ponga a la ecología como motor de lucha de manera prioritaria. Es una tarea ardua, difícil y con un gran costo político que afrontar. Quizá, empezando con algún gesto, por más pequeño que sea, estemos todavía a tiempo de salvar al mundo, porque si no rediseñamos nuestro ecosistema, es muy probable que no solo las abejas dejen de existir muy prontamente, sino nuestra propia especie.








viernes, 23 de enero de 2015

Muerte del fiscal Nisman

Los sospechosos de siempre


En un tema tan delicado como es la muerte de un fiscal de la Nación que estaba investigando uno de más terribles atentados internacionales ocurridos en suelo argentino, como fue el ataque a la AMIA el 18 de julio de 1994 y que aún no tiene responsables tras las rejas, y que como consecuencia de esa investigación descubrió un "posible" delito de encubrimiento por parte del Gobierno Nacional, las palabras deben ser muy medidas y uno tiene que expresarse con mesura y la mayor claridad posible.

Para empezar, voy a decir que no creo que la muerte del fiscal Nisman sea una operación orquestada por el Gobierno. También voy a decir que es muy probable que la denuncia que iba a exponer Alberto Nisman en el Congreso tenga algún grado de veracidad. No creo en la teoría de que al fiscal lo usaron como una marioneta y que le armaron la denuncia, lo impulsaron a que expusiera todo en los medios para después meterle un tiro en la cabeza simulado de suicidio, como dice la señora presidenta. Este argumento no se sustenta de ningún lado. 

Las teorías conspirativas son y serán siempre una parte importante del imaginario colectivo, no digo que no sean reales, lo que digo es que raras veces se terminan comprobando y acaban convirtiéndose en una "leyenda urbana", algo que está allí, que permanece en el boca a boca, pero no puede comprobarse.

¿Qué fue entonces lo que sucedió realmente con la denuncia y la muerte del fiscal Nisman? Y aquí entramos en terreno de las conjeturas y las suposiciones, un espacio resbaladizo e impredecible que solo abre más incertidumbres que certezas. Yo voy a ser un poco más arriesgado y voy a dar una teoría, una más, la mía, lo que no quiere decir que sea la correcta.

Imaginemos por un momento que la denuncia del fiscal Nisman es cierta, que tiene todas las pruebas suficientes para avanzar con una posible imputación a la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al señor ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman, al diputado Andrés "Cuervo" Larroque, Luis D´Elía y Fernando Esteche. ¿sería tan estúpido el Gobierno de cargarse la muerte del fiscal un día antes de ir al Congreso? Imposible, insostenible y deliberadamente ingenuo. Entonces, ¿quién se llevó la vida del doctor Nisman? 

Como aquella película de Brian Singer, la respuesta puede estar en los sospechosos de siempre, esos que no conocemos, que no sabemos sus nombres, que tejen en las sombras y que están siempre a la expectativa para dar el zarpazo en el momento justo. Quizá, sean los mismos que llevaron al Dr Raúl Alfonsín a adelantar las elecciones y  le armaron las muertes del 21 de diciembre a De la Rúa que terminó con su escapada por el techo de la Casa Rosada.

Es evidente que la denuncia de Nisman les llegó como maná del cielo y que la única manera de terminar de rematar a un Gobierno que empezaba a tambalear ante las tantas denuncias en su contra era asesinando a Nisman.

Esto da por tierra cualquier reforma judicial posible. Fiscales, jueces y personas ligadas a la justicia son ahora quienes, ante la muerte de un colega, van a ir con "los tapones de punta" contra cualquier intento del Gobierno de avanzar en esta materia. Remover a un fiscal, a un juez en este clima, es echarle más nafta al fuego, por lo que creo, si se piensa en alguna reforma en el sistema de justicia en serio, quedará para el próximo Gobierno.

Creo que la segunda parte de la teoría del Gobierno, la que habla de una conspiración en su contra, no suena tan descabellada, pero tampoco la denuncia de Nisman resulta tan inverosímil, más ahora que se empezaron a hacer públicas algunas de las escuchas entre Luis D´Elia y Yussuf Khalil, las cuales dejan entrever un posible encubrimiento.

Para cerrar, me parece que todo esto dio como resultado un "combo" perfecto que fue aprovechado por los sospechosos de siempre y que terminó con la muerte de un fiscal y con un gobierno al borde del abismo institucional. 


miércoles, 7 de enero de 2015

Ojos que no ven

La muerte de ningún niño debe ser tratada con tanta liviandad por funcionarios de gobierno. El hambre y la desnutrición infantil no son solamente nuestros; son un flagelo mundial. ¿Por qué entonces querer minimizarlo? ¿Sienten vergüenza? Vergüenza deberían tener por no reconocer que estas cosas existen y por no buscar la manera de impedirlo. 

No son los únicos; todos los gobiernos anteriores, cuando de desnutrición se trata, prefieren esconder la cabeza dentro del caparazón como las tortugas antes de reconocerlo. Es por eso que las cosas siguen igual. Porque, como dice el refrán, "ojos que no ven, corazón que no siente".

martes, 23 de diciembre de 2014

Elecciones 2015

Entender por donde empieza el cambio

El mundo sigue igual. Asesinatos, dolor, hambruna, guerras, pestes y muchas otras calamidades son moneda corriente y la verdad que me harté de escribir  sobre de este conjunto de atrocidades, porque por más que uno se exprese desde la pura razón, las cosas parecen no tener el menor atisbo de solución. Sabemos que el mundo esta mal y nadie se preocupa por encontrarle el remedio, si es que existe.

Así, que viendo que a la mayoría le importa un pito los ríos de sangre humana, animal y vegetal que corren por el planeta, he decidido despacharme con otras cuestiones mucho más locales. Voy a escribir sobre los políticos Argentinos y  las próximas elecciones que se avecinan el año entrante. 

Menudo tema en el que me he metido, ya que como no soy capaz de ayudar mediante mis palabras a reparar los daños que le venimos causando a nuestro planeta, por lo menos intentaré mejorar la calidad de vida de nuestro país con un modesto artículo sobre lo que entiendo y creo, debería hacer el próximo político que llegue a la presidencia. Quizá, empezando con algo pequeño, los demás adhieran a la noble causa, aunque más no sea por snobismo, y contribuyan a un futuro mejor. 

¿Pero cual seria esa noble causa que nuestros políticos candidatos a presidente deberían prestar atención? ¿Hay algo por hacer? ¿Hay algo que no se hizo? ¿Cuáles serían las cosas que quien se siente en el sillón de Rivadavia el año que viene debería hacer de forma urgente y prioritaria?

Haciendo un balance de estos diez años de gobierno Kirchnerista, tengo que ser sincero y reconocer que fueron muchos los logros realizados, pero también muchas las cosas que quedaron en el camino. Es lógico, ningún Gobierno es perfecto, ningún Gobierno es infalible, ningún Gobierno es para siempre. La realidad indica que en esta década ganada como dicen muchos o perdida como dicen otros tantos, hubo cosas que se hicieron y muy bien y hubo otras que no.

Estamos a las puertas de elegir a un nuevo Presidente que traerá consigo seguramente un nuevo "modelo", esto de modelo no me gusta mucho porque me hace acordar a Cavallo, junto a esta nueva cosmovisión política, quien  tome el timón de este "barco bamboleante" pero de excelente flotabilidad que es la República Argentina, deberá ser lo suficientemente inteligente  para interpretar la realidad en la cual estamos hoy inmersos, pero a su vez reconocer que no todo se hizo mal, que hay muchas cosas por mejorar, pero que también otras que están bien y que deberían mantenerse. ¿Difícil no? en especial con una casta de políticos adeptos a destruir y construir de cero. Son como el general Romano Escipión que luego de arrasar, saquear y quemar Cartago hasta los cimientos en el año 147 AC en la tercera guerra Púnica, paso el arado y sobre esa tierra fertilizada con la sangre de los Cartigineses, sembró trigo. 

Seguramente el que se lleve el voto de la mayoría ciudadana el 30 de noviembre de 2015, no pasará el arado, pero es probable que de un giro al timón de 360º  y el país se vea otra vez en el inicio de un nuevo ciclo, casi como en el juego de la OCA cuando los dados indicaban que debíamos volver al punto de partida. Esta claro que la política no es un juego y el azar no debería ser parte de esta práctica cívica, pero muchos de quienes hoy apuestan a entrar en el bronce de la Casa Rosada, parecen querer seguir el camino de sus anteriores, que desde  1983 a esta parte, no han hecho otra cosa que cambiar el estado de las cosas según su óptica.

Sea cual fuera su ideología, sería importante que quien asuma la conducción de nuestro país, venga con otra visión de lo que significa ser Gobierno. Ser Gobierno no es apropiarse de todo y hacer lo que le venga en ganas, ser Gobierno es poner por delante los intereses del país por sobre los propios o los partidarios y aceptar que el que se va, deja cosas buenas además de malas y que aquellas que estuvieron bien hechas, deben ser respetadas y mantenidas, solo así, en ese constante aprendizaje de pasarse la posta unos a otros con los aciertos y con los errores, vamos a encontrar el sentido como Nación, ese que muchas veces perdemos de vista por creernos los más sabiondos del mundo, los que entendemos de todos los temas y por eso nos arrogamos de omnipotencia.

Aquellas preguntas del inicio encuentran respuesta con solo mantener lo bueno que se hizo y cambiar lo malo que se ha hecho. ¿Será este el tiempo o habrá que esperar que otro gobierno asuma en el 2019?

martes, 22 de julio de 2014

Ataques Israelíes en la franja de Gaza

Una herida cada vez más grande

Un niño palestino llora desconsolado la muerte de su madre.
No quería escribir sobre este tema, me rehusaba sistemáticamente. Mi mente y mi cuerpo, quizá como una manera piadosa de protegerme, hacían que me callara, que no hiciera nada, que dejara pasar esa foto terrible, esa noticia espantosa y sin sentido. Pero la necesidad de expresarme ante tanto dolor ajeno pudo más que el autoreflejo protector. Es por eso que estoy escribiendo estas líneas; es por eso que quiero decir lo que realmente siento. 

Las terribles imágenes provenientes de la zona de Gaza son tan abrumadoras, tan espeluznantes y tan devastadoras que me obligan a reflexionar, como ya lo he hecho en otras oportunidades, sobre la urgente necesidad de torcer esta locura. La vida, ese preciado bien que tenemos los seres vivos, está siendo menoscabada al punto de ni siquiera tener el valor simbólico de la lucha por un ideal. Las matanzas son tan indiscriminadas, tan inhumanas, que el conflicto por el cual se disputa es un mero espejismo. 

La consigna es matar por el solo hecho de acabar con el otro, de terminar con su existencia, de aniquilarlo. El Estado de Israel quiere reducir a polvo, huesos y sangre a los palestinos. No tiene otra idea en mente. Ya lo dijo la diputada del Parlamento israelí Ayelet Shaked: "Hay que matar a las madres de todos los terroristas palestinos".  Y eso es lo que está haciendo el gobierno de Benjamín Netanyahu. Aniquilar, borrar de la faz de la tierra a toda una raza, a una milenaria cultura. Aquí no se trata de quiénes son los buenos y quiénes son los malos, se trata de exterminio. Sí, de EXTERMINO.

No podemos permitir que esta crueldad continúe, debemos actuar, del modo que sea, como se pueda, ya sea escribiendo, como en mi caso, o participando de otra manera. Pero ya es hora de vencer los miedos, de dejar de hacer la vista gorda; total, mi vida, mal o bien, sigue adelante. Estoy a miles de kilómetros de distancia y los que mueren nada tienen que ver conmigo. Trabajemos para vencer ese pensamiento del "no me importa", porque un ser humano que muere en semejantes condiciones, sea adulto o niño, es una herida que no cierra en el mundo, y el mudo es nuestro lugar, es nuestro espacio, nuestro hogar. 

Todos somos hermanos, venimos de un mismo origen, somos de la misma especie. ¿Qué nos está pasando entonces? ¿Por qué buscamos matarnos entre nosotros? ¿Qué nos lleva a esta locura sin fin? ¿Un pedazo de tierra yerma? La paradoja está en que compartimos un mundo con todas sus variantes, su gente y sus culturas y nos estamos matando por una porción de él.

Mucho o poco lo que se haga, espero que sirva para concientizar a quienes tienen la posibilidad de cambiar esto; de lo contrario, estaremos condenados como humanidad y va a ser muy difícil cerrar una herida cada vez más grande.

viernes, 14 de marzo de 2014

Zombie fest

Simulaciones y máscaras
Zombie fest 09/11/2013 Córdoba, Argentina. Fotografía
Noelia González
En noviembre del año pasado la ciudad de Córdoba se vio invadida por una horda de zombies, monstruos y otras extrañas criaturas salidas del mismísimo infierno. Cientos de jóvenes coparon con su particular presencia las calles del centro cordobés y, de alguna manera, le pusieron un toque de cierto encanto macabro al pálido día. Era la perfecta conjunción entre horror y fiesta. 

Ese día, una intensa lluvia destilaba las témperas rojas, los tintes negros caían como grotescas lágrimas sobre los rostros pintados, descascaraba los maquillajes caseros y teñía de un halo perturbador los trapos desgarrados de las vestimentas. Los muertos vivos por un momento fueron dueños de las calles, de las plazas, de los espacios públicos y compartieron parte de su desesperanza con el resto de los mortales, que, no siendo parte del fenómeno, se dejaron llevar por su locura frenética y acompañaron su espeluznante marcha.

La ponderación y exposición social de esta contracultura, o nueva cultura, si se quiere, abre una serie de preguntas acerca de cuál es el sentido de querer ser un zombie una vez al año y por qué este inusual, pero creciente fenómeno de masas, cada vez tiene mayor interés por parte de los jóvenes, niños e incluso adultos, no solo en Córdoba, Argentina, sino en todo el mundo.

Las respuestas a algunos de esos interrogantes las encontraremos quizá en la sociología del francés Jean Baudrillard, expresada en su libro "Cultura y simulacro" (Baudrillard, Jean. Editorial Kairós 1978) y a través de la psicología social de Erving Goffman en su libro "La representación de la persona en la vida cotidiana" (Goffman, Erving, editorial Amorrortu Bs. As 1959)

Baudrillard, desarrolla la teoría del simulacro como un fenómeno que atañe a las sociedades contemporáneas y que se caracteriza por el surgimiento de la hiperrealidad, la simulación y la confusión entre signo y sentido, además de otros aspectos como la problemática de la ciencia que pierde su objeto de estudio y la pérdida de lo divino a través de la iconografía.  Para Baudrillard, la televisión y los medios masivos de comunicación son una especie de "código genético" que nos conduce a la hiperrealidad.

Por su parte, Goffman nos habla de las representaciones humanas como una forma de actuación ante los demás en donde la fachada es aquella que utilizamos a diario y constantemente estamos modificando, según sea nuestro rol social. Goffman utiliza el término actuación para referirse a toda actividad de un individuo que tiene lugar durante un periodo señalado por su presencia continua ante un conjunto particular de observadores y posee cierta influencia sobre ellos. "La fachada, entonces, es la dotación expresiva de tipo corriente empleada intencionalmente o inconscientemente por el individuo durante su actuación".

El fenómeno de la "zombificación" por parte de un sector de la sociedad actual, no es otra cosa que la simulación de un estado de cosas, aprendidas, vistas y reinterpretadas, dentro de un marco de hiperrealismo, el cual conduce, en términos de Baudrillard, a la anulación del objeto por su propio reflejo. El "no muerto", ese que camina y toma las calles, no es otra cosa que la anulación del muerto resucitado, que cae víctima de la simulación y es despojado de toda conexión con su esencia.

Como toda manifestación de expresión que surge dentro del seno de una sociedad, la zombie fest refleja una necesidad incompleta, aquello que no está presente o no tiene la entidad suficiente. Su aparición, hace algunos años, viene a cubrir los espacios que otros actores sociales no supieron o no quisieron ver en el segmento de los adolescentes, quienes, aglutinados en las redes sociales, salen a manifestarse bajo la simulación de un muerto viviente, o para ponerlo en palabras de Goffman, dejar las máscaras de hijo, estudiante, madre, padre, para calzarse la de zombie, aunque mas no sea una vez al año.

sábado, 8 de marzo de 2014

La sociedad líquida

La liviandad como estandarte

Es un hecho innegable que los procesos de interrelación que se dan en el seno de una sociedad moderna se están modificando para peor. Hoy estamos frente a un fenómeno social que está cambiando la vieja concepción de las sociedades gregarias y organizadas, donde el orden era parte del ímpetu renovador que movilizaba al colectivo humano hacia una superación como especie, para imponer un nuevo paradigma. Sin embargo, el cambio está encaminado en una dirección contraria a la mencionada.

Las sociedades actuales basan sus principios rectores en nuevos valores mucho más "light", por así decirlo, donde todo el tejido social se ve invadido por un concepto de licuación que disuelve cada uno de los sustratos y los aspectos motores que una sociedad necesita para mantenerse en el tiempo.

Actualmente todo lo inherente al contenido social resulta prácticamente intangible. En este nuevo modelo de sociedad parecen no existir las diferencias entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo ético y no ético. Todo está impregnado de un relativismo espurio, signo característico de la posverdad.

Esta licuación de los parámetros que rigen un orden necesario está respaldada por un discurso que apunta a la libertad individual como principal valor a tener en cuenta. Esta focalización, en donde se apoya el modelo social actual, es a mi entender, un punto de partida equivocado.

Las libertades individuales deben ser parte fundamental de cualquier núcleo social, pero no el único. Existen otros componentes que deben ser partes indiscutibles dentro de una sociedad y que garantizan que esas libertades individuales puedan ser ejercidas.

Al priorizar el concepto de "hago lo que quiero porque soy un ser libre e independiente", se está violando el propio principio de la libertad individual, pues al hacer lo que se quiere se infringen espacios y se restringen las libertades de los demás ciudadanos. ¿Qué sucedería si todos nos creyéramos con el derecho a hacer valer lo que creemos que es nuestro valor primordial?

Este nuevo ejemplo de sociedad, en el que nos encontramos inmersos, tiene cierto grado de egoísmo al poner en primer lugar el deseo individual por sobre el colectivo. Es una sociedad que no sabe a dónde mirar, que no encuentra una luz al final del túnel. No hay un modelo a seguir; y eso no es bueno de cara a un futuro. No reconocer la gravitación de los valores es no entender la idea fundante que debe regir a una sociedad estable y saludable.

Es un hecho lamentable que los jóvenes actuales tamicen la realidad que los rodea a través del filtro que impone la liviandad con la que hoy se mira, porque eso les da una visión sesgada y distorsionada de las cosas y no les permite el discernimiento creativo y productivo que se necesita para crecer como conjunto.

Los medios también hacen su aporte

En este proceso de licuación de valores, los medios de comunicación masiva han contribuido bastante para que esto sea así. La realidad esta tan mediatizada, que es difícil no percibirla si no es a través de los medios.

Como se sabe, los medios de comunicación son formadores de opinión y por lo tanto, moldean al componente humano de acuerdo con sus intereses y necesidades. Este comportamiento inapropiado por parte de los medios en el manejo de la información no ha hecho otra cosa que cimentar más el concepto de licuación en el que vivimos actualmente.

Muchos jóvenes de hoy se identifican con lo que ven u oyen a través de los medios, lo que los pone en un estado de vulnerabilidad perceptiva. La idea de rapidez, de inmediatez, está constantemente presente frente a los ojos de la juventud actual y forma parte del principio conductor de sus vidas. Todo a su alrededor les propone el menor esfuerzo posible, desde una publicidad que muestra el fácil acceso al producto, hasta una serie de programas en donde la liviandad parece ser el principal componente.

La necesidad de un nuevo paradigma

Toda sociedad es dinámica y por lo tanto, necesita de cambios en sus estructuras para poder expandirse y mejorar. Después de años de dictaduras (tanto militares como civiles) de fuerte sesgo doctrinario y confesional, que no dejaban casi nada fuera de las pertinencias del Estado (hasta la vida personal del habitante), el arribo de la Democracia causó un relajamiento que, si bien era necesario, no se atinó al principio a conducir adecuadamente.

No habría sido un descuido, sino que las fuerzas doctrinarias que habían sostenido a las dictaduras no se habían retirado del todo de la escena política ni se habían desacreditado lo suficiente para no tener peso. Intentar una progresiva liberalización sin caer en el relativismo no habría sido posible entonces.

El entramado social, al igual que un organismo viviente, ha ido haciendo ajustes y purgas inevitables y esa libertad original, terminó convirtiéndose en una especie de relativismo del que se desprende hoy esta idea de que da lo mismo cualquier cosa.

Es tiempo de iniciar el camino hacia el cambio de un nuevo paradigma, pero para que esa modificación sea sustentable a largo plazo es necesario partir de un reconocimiento de los valores, tanto de aquellos valederos que se han perdido como de los nuevos que ofrecen una legítima alternativa de futuro.

A su vez, se impone poseer claros objetivos colectivos y emprender un modelo de sociedad a seguir, que postule sus argumentos no desde el adoctrinamiento, sino desde la aceptación íntima de los miembros de la sociedad a la que pertenecen.